Comienza en Pamplona La 17 Reunión de la SPEG con el título de Prevención en Psicogeriatría: Estamos a tiempo
LA PREVENCIÓN DEBE EMPEZAR EN LA MADUREZ, HACIA LA CINCUENTENA O INCLUSO ANTES
Un total de 300 facultativos nacionales e internacionales se reúnen desde hoy jueves 12 de noviembre, hasta el próximo sábado 14 en Pamplona con motivo de la 17 Reunión de la Sociedad Española de Psicogeriatría. Se trata de la Reunión que anualmente celebra la Sociedad Científica con el objetivo de actualizar conocimientos y concienciar a la sociedad de que existe una alta tasa de trastornos psiquiátricos entre los ancianos, que no están bien atendidos en toda España en general y que hay que tomar medidas importantes como el reconocimiento de la especialidad de Psiquiatría Geriátrica, la planificación y desarrollo de los recursos asistenciales psicogeriátricos, o la sensibilización social acerca de la importancia de estos problemas.
Durante la primera sesión los especialistas se han mostrado esperanzados ante el futuro de esta especialidad. “En los últimos 20 años ha habido un gran progreso en los tratamientos y terapias para pacientes con problemas de psiquiatría geriátrica, ha asegurado el Dr Jeffrey Lyness, pero todavía queda un contingente de pacientes que no responde adecuadamente. Por desgracia hay muchos ancianos con problemas psiquiátricos que todavía no son atendidos por un especialista ni por ningún médico o agente de salud”.
Se puede hacer mucho para prevenir la aparición de una demencia: Entre esas medidas destaca: el ejercicio físico e intelectual, la alimentación, la prevención de determinadas patologías como la obesidad, la diabetes, el tabaquismo o la hipertensión.
Bajo el título de Prevención en Psicogeriatría: Estamos a tiempo, la 17 Reunión ha defendido la idea de que hay datos que avalan la utilidad de la prevención en Psicogeriatría. Para el Dr. Raimundo Mateos, Profesor Titular de Psiquiatría. Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela “Cada vez hay más datos que indican que la prevención de las enfermedades en la edad avanzada consiste en realizar varias estrategias de prevención a lo largo de toda la vida. Pero quizás el principal mensaje de prevención en psicogeriatría es que la prevención PRIMARIA, es decir, la prevención UNIVERSAL (la que se refiere al total de la población), debe empezar en la madurez, hacia la cincuentena, instaurando hábitos de vida saludables, especialmente el ejercicio físico; e incluso antes, limitando el consumo de tóxicos (alcohol, tabaco, y otras drogas)”.
También para Jefrey Lyness, Director del Programa de Psicogeriatría Centro Médico Rochester en Rochester, Nueva York, EE.UU. “es que es el momento de abordar la prevención en psicogeriatría. Se ha trabajado intensamente en poner los cimientos para las estrategias preventivas. Este trabajo ha consistido en la identificación de factores o marcadores de riesgo y también en la manera de reconocer síntomas precoces de enfermedades como depresión o Alzheimer.
La depresión sindrómica y el deterioro cognitivo leve
En el campo de la depresión se ha llamado a esto depresión sindrómica. o depresión por debajo del umbral. Y en el caso de la demencia se llama deterioro cognitivo leve. Identificando estas dos entidades ha asegurado Lyness, se puede ayudar a prevenir la aparición de la enfermedad y ayudar a sus familiares a que se organicen mejor para atenderles.
En el caso de la depresión sindrómica, ha asegurado Lyness los síntomas son de la misma naturaleza que en el cuadro depresivo pero más suaves: “Si en una depresión mayor habamos de trastornos como tristeza, cambios en el apetito, presencia de ideas de suicidio, desesperanza, falta de capacidad de disfrutar de los placeres de la vida. En el caso de la depresión subsindrómica estos síntomas no están presentes todo el tiempo ni con la misa intensidad como ocurre con la depresión mayor. Solo están presentes algunos de los síntomas y no durante todo el tiempo.”
Lyness ha asegurado que en su propia experiencia como investigador en Rochester (Nueva York) ha podido comprobar que hay personas mayores que solo tienen síntomas durante una hora. Por ejemplo durante la mañana. Se sienten tristes, tienen sentimientos de culpa, pensamientos de que la vida no merece la pena, pero que luego estos síntomas desaparecen y el resto del día están bastante bien. Y estos síntomas aparecen unos días si y otros no. Las personas mayores atribuyen estos síntomas al hecho de ser mayores o al hecho de padecer una enfermedad, no le prestan la atención debida y estos mayores se exponen a desarrollar más tarde una depresión.
La depresión es la enfermedad mental más prevalente en los ancianos. De hecho entre el 12 y 15% de las personas mayores de 65 años sufre depresión.
Hay que disfrutar todo lo posible de los recursos de cada edad. Disfrutar del envejecimiento como un planteamiento vital.
Las demencias también son frecuentes entre las personas mayores porque el principal factor de riesgo para este grupo de trastornos - entre los que destaca la enfermedad de Alzheimer - es el envejecimiento Pero para el Dr. Manuel Martín, Presidente de la SPEG y Director Medico de la Clínica Padre Menni “Se puede hacer mucho para prevenir la aparición de una demencia, de manera que, aunque no se prevenga que en último término aparezca, sí se retrasa su aparición y se consigue un avance más ralentizado. Entre estas medidas destacan el ejercicio físico e intelectual, la alimentación, y la prevención de determinadas patologías como la obesidad, la diabetes, el tabaquismo, y la hipertensión, que favorecen la aparición de enfermedad cerebrovascular”.
Disfrutar del envejecimiento, un planteamiento vital
La edad crítica para la aparición de enfermedades mentales en los ancianos, según el Dr. Raimundo Mateo “son los 65 años porque la mayoría de la gente se jubila a esta edad, y ello constituye un factor de riesgo, sobre todo para los varones, que, a diferencia de las mujeres, frecuentemente no desarrollaron otras actividades alternativas al trabajo.
Así que la mejor solución es lo que se denomina para el Dr. Raimundo Mateos el envejecimiento saludable, que ha sido otro de los títulos de una ponencia de la 17 Reunión. “Es La posibilidad de hacerse mayor (ineludible), sabiendo desarrollar al máximo los recursos del cuerpo y de la mente para retrasar al máximo la aparición de las limitaciones funcionales que impondrá el desgaste del organismo, y disfrutando "todo lo posible" de los recursos de cada edad. Es disfrutar el envejecimiento, como planteamiento vital opuesto al planteamiento del llamado "anti-envejecimiento", condenado en último extremo al fracaso”.
La 17 Reunión ha convocado a 40 ponentes nacionales e internacionales de la talla de Raimundo Mateos, Dolores Franco, Manel Sánchez Pérez, Manuel Martín, Jorge Pla, Iñaki Maradiaga, Rafael Sánchez- Ostiz, el Neoyorquino Jeffrey Lyness, Presidente electo de la Sociedad de Psiquiatría Geriátrica de Estados Unidos, o la Profesora Dra. Myrra JF Vernooij-Dassen, holandesa, especialista en la prevención en psicogeriatría
2ª Jornada de la 17 Reunión de la Sociedad española de Psicogeriatría
UN ANCIANO TRISTE ES POR DEFINICIÓN UN ANCIANO ENFERMO
TRATAR BIEN LA DEPRESIÓN SIGNIFICARÍA PREVENIR EL 80% DE LOS CASOS DE SUICIDIO EN EL ANCIANO.
Pamplona 13 de noviembre de 2009. Expertos en psicogeriatría han querido incidir hoy en el poco conocimiento que existe en la sociedad sobre los efectos de la depresión en los ancianos a pesar de los aplastantes datos que existen de prevalencia de la enfermedad en personas mayores y de la paradoja de que se trate de una de las enfermedades que más posibilidades de tratamiento y curación tiene. Así lo han manifestado en conferencia de prensa tres de los ponentes que desde ayer participan en Pamplona en la 17 Reunión de la Sociedad española de Psicogeriatria y para quienes tratar bien la depresión significaría prevenir el 80% de los casos de suicidio en el anciano.
Señales de alerta de la depresión:
- el anciano cambia de actitud en un tiempo rápido.
- se vuelve retraido.
- pierde el placer por hacer cosas que antes le gustaban.
- se queja continuamente.
- tiene menos ganas de comunicarse.
Según ha indicado el Dr. Luis Agüera, investigador de plantilla en la Unidad de Investigación del Proyecto Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, “contamos con nuevos medicamentos antidepresivos, que son mejor tolerados por los ancianos; está comprobado que determinadas intervenciones psicoterapéuticas y psicosociales mejoran el pronóstico de la depresión y sirven para el tratamiento, pero poco se puede hacer, si la depresión no se diagnostica correctamente”. En este aspecto ha indicado que por definición un anciano triste es un anciano enfermo y por lo tanto hay que intervenir, no sólo desde el punto de vista sanitario sino también desde el familiar porque la depresión es una enfermedad que tiene mortalidad: el suicidio. Para el Dr. Agüera, existen varios factores que pueden predisponer a las personas a sufrir depresión como pueden ser el envejecimiento cerebral, factores vasculares o factores sociales como la pérdida de un ser querido, la pérdida de posición económica, la soledad, etc. Para este psiquiatra del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, la señal de alerta de que una persona anciana tiene depresión es cuando cambia la actitud de la persona en un tiempo rápido, en un mes o en semanas: se vuelve más retraída, abandona sus actividades, pierde el placer y el gusto por hacer cosas que antes le gustaban, se queja y tiene menos ganas de comunicarse.
Según los datos que ha aportado la doctora Mª Dolores Franco, psiquiatra del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística del año 2007 reflejan que 3263 personas fallecieron por suicidio, “cifras sensiblemente superiores al número de muertos por accidentes de tráfico ese mismo año,-2740 personas- y al de muertes por violencia de género y sin embargo el suicidio sigue siendo un tema tabú de la sociedad”. Según Franco, son muertes, evitables, que afectan en un 40% a personas mayores de 65 años, fundamentalmente varones, y para lo que hace falta “una gran inversión social porque sabemos que el primer factor de riesgo para el suicidio es el mental y, en las personas mayores, la depresión”.
La doctora Franco ha incidido en la necesidad de prevenir esta situación comenzando por el correcto abordaje y adecuado tratamiento de los cuadros depresivos en la población anciana, el adecuado tratamiento de patologías físicas, continuidad de cuidados y medidas de rehabilitación; y las estrategias orientadas a fomentar, robustecer y proporcionar un adecuado soporte social a los mayores. La enfermedad física, el diagnóstico de una enfermedad grave o invalidante, el aislamiento social, la ausencia de una adecuada provisión de cuidados, los problemas económicos o las vivencias de soledad o duelo juegan un importante papel como desencadenante o precipitante de conductas suicidas. Para Mª Dolores Franco, evitar el suicidio es un reto enorme que se le plantea a la sociedad ya que es un problema de salud pública que afecta a más de 30 millones de personas en todo el mundo.
“RESULTA DIFÍCIL PROPORCIONAR UNA ASISTENCIA DE CALIDAD EN AUSENCIA DE FORMACIÓN ESPECIALIZADA”
Según los datos que se manejan, el aumento de la población de más de 65 años ha sufrido un incremento exponencial en todo el mundo y con ello la prevalencia de los trastornos mentales que les afectan. Si a esta realidad le unimos los cambios sociales que provocan una menor atención familiar de los ancianos y altas frecuencias de fragilidad y dependencia en personas mayores que generan sufrimiento psicológico, parece necesario profundizar en formación especializada que sepa enfrentarse a diagnósticos y estrategias terapéuticas complejas. Para Manuel Sánchez Pérez, especialista en Psiquiatría y vicesecretario de la Sociedad Española de Psicogeriatría “resulta difícil proporcionar una asistencia de calidad al paciente psicogeriátrico en cualquiera de estas disciplinas en ausencia de una formación específica”. Para este doctor, la expresión de la psicopatología varia con la edad de tal forma que en el anciano, lo más frecuente son las presentaciones atípicas de los diferentes trastornos mentales. La presencia simultánea de otras enfermedades crónicas, de deterioro cognitivo o demencia y los múltiples tratamientos farmacológicos supone una mayor complejidad en el tratamiento psicogeriátrico.
La inclusión de la formación en Psicogeriatría dentro de los programas de formación de médicos residentes en Psiquiatría es, todavía, poco consistente y muy heterogénea en nuestro país. Existen algunas iniciativas en estudios universitarios de postgrado, como el Máster en Psicogeriatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, que desde hace años imparten esta formación especializada. La situación es diferente en otros países que sí tienen oficialmente reconocida esta especialidad. Entre los pioneros está el Reino Unido, donde se organizó hacia los años 70 una formación y reconocimiento específico de la Psiquiatría del anciano (Old Age Psychiatry) y, posteriormente, otros como Canadá, EEUU, Australia o Nueva Zelanda.
La 17 Reunión de la Sociedad Española de Psicogeriatría celebra hoy en Pamplona su segunda jornada de trabajo y se extenderá hasta mañana, sábado 14 de noviembre con un programa que hablará del maltrato al anciano y del cuidado del cuidador.
3 Jornada de la 17 Reunión de la Sociedad Española de Psicgeriatría
UN 5% DE LAS PERSONAS ANCIANAS SUFRE MALTRATO EN EL AMBITO DOMICILIARIO
La tercera jornada de trabajo de la 17 Reunión de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) ha centrado su debate en el maltrato al anciano, el cuidado del cuidador y la prevención, no únicamente focalizada en la persona anciana atendida, sino también, en la propia figura del cuidador como agente de posible fuentes de maltrato.
Un 5% de las personas ancianas sufre maltrato en el ámbito domiciliario, según un estudio elaborado desde la Cátedra de Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas de Sarriko (Bilbao- Bizkaia). El estudio no hace referencia al maltrato en el ámbito institucional, pero también está detectado el maltrato en este medio asistencial.
Los ancianos forman sociológicamente parte de una franja de población frágil. Y esta fragilidad aumenta en el caso de ancianos enfermos mentales.
No debemos olvidar la figura del cuidador como agente generador de maltrato y que al mismo tiempo padece una enfermedad mental
Para Iñaki Madariaga, Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal y Director Médico del Hospital Psiquiátrico Aita Menni (Arrasate- Mondragón en Guipúzcoa), “Es indudable que un anciano con diagnóstico de demencia y por lo tanto con severos déficits neurocognitivos, es una persona aún más frágil y por lo tanto con mayor probabilidad de sufrir algún tipo de maltrato. Pero en este punto, no debemos olvidar a la figura del cuidador como agente generador de maltrato y que al mismo tiempo, padece una enfermedad mental”.
La prevención es el arma más eficaz para abordar este problema. Para el Dr. Maradiaga “Cuando hablamos de prevención, estamos incluyendo a todos los agentes que de forma más o menos directa y tanto del ámbito familiar como social, sanitario, y jurídico, están en alguna medida pendientes de la atención de este tipo de personas. E incidir que nuestro punto de mira preventivo, no debe focalizarse únicamente en la persona anciana atendida sino también en la propia figura del cuidador como agente de posible fuentes de maltrato”.
En ocasiones, “Cuidar a un paciente psicogeríatrico, según el Dr. Rafael Sánchez – Ostiz, Doctor en Medicina por la Universidad de Navarra, Especialista en Geriatría y Gerontología. Y Director General de Innovación y Desarrollo Asistencial IDEA “ puede ser agotador porque para muchos cuidadores significa cuidar a una persona 24 horas al día en todas sus necesidades básicas, 365 días al año y observar su progresivo deterioro, sin poder frenarlo. A diferencia de un niño, que también necesita nuestros cuidados intensivos en las etapas iniciales, vemos este deterioro progresivo y en muchos casos sentimos esa impotencia frente a la discapacidad y dependencia.”
La responsabilidad del cuidado es individual. Debemos incorporar hábitos saludables como la actividad física regular, el tiempo de ocio programado o cultivar las relaciones sociales.
La prevención en personas que cuidan a pacientes psicogeriátricos debe ir orientada a aportarles información, apoyo emocional, incluso evaluación psicológica, y por supuesto, ayuda material (ya sea recursos económicos o, mejor aún, recursos institucionales, como pueden ser los centros de día donde pueden llevar a sus familiares a recibir asistencia durante el día mientras ellos descansan un poco y realizan vida "normal" durante unas horas.
El perfil del cuidador en España es una mujer en torno a los 53 años. Tradicionalmente en nuestro país se ha trabajado la convivencia entre generaciones y el apoyo mutuo. Pero actualmente, con las familias más dispersas, los cambios sociológicos o los factores migratorios, estas señales de identidad las estamos perdiendo, sobre todo en las grandes ciudades.
Así que debemos entender según el Dr. Sánchez – Ostiz, “que la responsabilidad del cuidado es individual, no podemos trasferir ni al estado, ni a otras personas la responsabilidad de cuidarnos, de incorporar hábitos saludables en las relaciones de cuidado como por ejemplo la actividad física regular, el tiempo de ocio programado o cultivar las relaciones sociales. Subsidiariamente estarán los recursos sociales y sanitarios de apoyo (formación-información, grupos de autoapoyo, y centros de día fundamentalmente) que todavía en muchos casos son escasos.
SOBRE EL MALTRATO
El maltrato al anciano es un problema difícil de detectar. Sin embargo existen una serie de indicadores físicos (tales como la presencia de signos de abandono, desnutrición, deshidratación, existencia de úlceras de decúbito, etc. que deben alertar sobre esta posibilidad) y psicológicos (tales como miedo y angustia, percepción de amenazas, silencios prolongados, temor a hablar de determinados temas; aislamiento injustificado, etc. que también deben alertar a los especialistas sobre esta posibilidad).
Los estudios (escasos) existentes al respecto, coinciden en los tipos de maltrato más habituales (psicológico; físico; negligencia-abandono y abuso financiero), aunque no en su incidencia. En este contexto, algunos consideran que el más frecuente es el abuso psicológico mientras que otros ponen el acento en la negligencia y abandono en el cuidado del anciano. No debemos olvidar el abuso financiero, muy frecuente en sociedades occidentales, económicamente desarrolladas.
Este problema tiene un origen multifactorial siendo habitual que en el mismo caso, incidan varios focos causantes de maltrato al mismo tiempo. Relaciones familiares conflictivas previas en el tiempo; presencia de enfermedad mental en el anciano o en sus familiares; problemas o intereses de índole económico; cansancio, estrés, sobrecarga del cuidador familiar; etc. son causas habituales que están detrás de este tipo de problemáticas.
El fenómeno sociológico del maltrato al anciano está descrito desde la década de los años 80, posteriormente a la detección y reconocimiento del maltrato a niños y a mujeres, que es anterior (década de los 60-70).
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